Sneakers frescas

¿Muestra la fotografía una copia fiel de la realidad? En la era de la imagen, algunos hablan de dictadura, el ojo admite como reproducciones exactas del mundo las representaciones que le ofrecen continuamente ésas imágenes. Pero, en realidad, hay detrás un lenguaje mucho más codificado de lo que suele aparentar y que, por muy interiorizado que esté el proceso, el espectador debe decodificar. Con la fotografía reducimos la realidad a dos dimensiones, restringidas, a su vez, a un encuadre determinado que excluye todo lo demás, mientras se detiene el tiempo, se alteran los colores y la perspectiva. Al traducir todo esto, ¿vemos siempre lo que creemos ver? Este es el juego, o el desafío, que nos propone la fotógrafa japonesa Michiko Kon en su obra Sepia y zapatilla 1990. La zapatilla no está hecha de tela, sino de pescado; los cordones son tentáculos de calamar. La artista ha colocado la piel del pescado sobre la estructura de una zapatilla de bota,-¿la mítica Converse?-,consiguiendo que la fotografía sea parte fundamental en el significado del objeto. El hecho de que nuestra experiencia con el pescado fresco se produzca sobre todo a través del tacto y el olfato, proporciona a la autora una opción más para provocar y para ensanchar su discurso artístico ya que la fotografía impone una restricción más, es una experiencia exclusivamente visual. Dice la propia autora: “Quiero expresarme y conservar la sensibilidad haciendo uso de todos los sentidos corporales, tales como el gusto, el tacto, el oído, la vista y el olfato”.

Por cierto, una imagen como esta, con esa profunda intención creativa, requería un objeto cargado de expresividad y con especial fuerza icónica; no podemos estar más de acuerdo con la elección.